El arte de poner orden

habita

Por Lu Duchamp

Dicen el refranero popular que “para buena vida, orden y medida”. Hoy nos ocuparemos del primer requisito, ese afán que está tan de moda de poner orden en nuestra casa, nuestro lugar de trabajo…y hasta en nuestras vidas (o eso dicen).

Nada más llegar a casa de mis padres por vacaciones de navidad, mi madre me regaló un libro que, según ella, me cambiaría la vida. Con estas expectativas, imaginaréis mi reacción cuando me plantó un libro sobre organización doméstica. Se trataba de “La magia del orden” de Marie Kondo. No os voy a decir que haya cambiado mi vida, pero sí me ha empezado a interesar más este ámbito y yo creo que he progresado. 🙂

El toque “oriental” y autobiográfico engancha, os lo recomiendo si el tema del orden es un caballo de batalla para vosotros. Así que estos meses he estado intentando aplicar su método y bueno…algo sí que he progresado. En realidad, las ideas que podéis encontrar en el libro son muy sencillas y de sentido común pero…¡a la gente tan caótica como yo, nos viene bien que nos las recuerden! Os contaré un par de ideas que me han gustado y otras dos sugerencias que he desechado:

LO QUE ME HA GUSTADO

En primer lugar, esa visión de que los objetos con los que convivimos y los espacios donde pasamos tiempo nos aportan o nos absorben energía y esto tiene un impacto en nuestra vida. En mi caso me he dado cuenta de que ser desordenada me sale caro. Os pondré un ejemplo: el otro día me urgía coger un libro en la biblioteca y no encontré el carnet. Como consecuencia tuve que pagar 3 euros por hacerme un carnet nuevo.

En segundo lugar, de igual manera que tener cosas en desorden, el conservar cosas por apego o dejadez también puede resultar caro. Este aspecto se trata con más detalle en “El arte de tirar” de Nagisa Tatsumi. Yo, por ejemplo, a pesar de que hace cinco años que terminé la carrera, hasta ahora no me he atrevido a tirar mis apuntes, ni os imaginaos el espacio que he ganado en mi armario. Al principio, cuesta mucho, pero cuando empiezas a coger el hábito de tirar todo aquello que te no te es de utilidad, resulta hasta adictivo.

LO QUE NO ME HA CONVENCIDO

Por una parte, la idea de guardar la ropa doblada como un churro no me acaba de seducir. Sólo lo utilizo para la ropa del gimnasio, porque sino voy hecha una pasa por la vida. Y, hablando de ropa arrugada, os puedo contar que he batido un récord histórico para mí, ¡no he planchado en un año! ¿Que cómo lo he hecho? Pues comprando solo prendas que no se arruguen demasiado y, sobre todo, lavando y colgando la ropa con mucha maña para dejarla lo más estirada posible.

Por otra parte, la pauta de sacar todo del bolso o la mochila cada vez, y volverla a llenar con todas las cosas me parece muy poco operativo. Además, yo soy de las que usan el mismo bolso durante todos los días de la semana, a menos de que antes de salir me mire al espejo y me de cuenta de que no me pega ni con pegamento.

Para terminar os dejo un Fashion Drama de Vogue que me parece muy divertido sobre el método Marie Kondo. ¡Un abrazo artistas!

 

Lu Duchamp¡Hola! Soy Lu Duchamp y escribo la sección de El arte de sobre los pequeños placeres de la vida cotidiana, por ejemplo poner orden y concierto en nuestros espacios ¿Te apuntas?
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