JÓVENES VASCOS COOPERANTES: HABLANDO CON YELENE (DESTINO: PERÚ)

Perú-1024x512Una chica amable, que se preocupa por los demás y optimista. Así es Yelene. Desde que me quitó el puesto de becaria vasca en la UNESCO y se vino a vivir a París se ha convertido en uno de mis grandes apoyos. Su buen rollo y alegría me dieron una buena impresión desde el minuto cero. Nos conocimos a través de mensajes de Facebook, compartiendo el estrés de buscar piso en París , pero a pesar de todo el nerviosismo, su positividad me dejó impresionada. Y claro, cuando la conocí en persona y me dijo que había vivido una experiencia [bastante dura] como joven vasca cooperante no pude evitar pedirle que nos contara su experiencia. ‘¿Qué hacía una chica como tú en un lugar como ese?’.

INFORMACIÓN GENERAL:

  • Nombre: YELENE
  • Edad: 25
  • Estudios: ADE+COOPERACIÓN INTERNACIONAL+BIG DATA
  • País de destino: PERÚ
  • ONG/organismo: AYUDA EN ACCIÓN Y ESCAES (ONG LOCAL)
  • Puesto: AYUDANTE DE GESTIÓN EMPRESARIAL

Yelene_JVC

SU EXPERIENCIA EN 10 PREGUNTAS:

1. ¿Qué te impulsó a apuntarte a un programa de cooperación internacional?

Viajar a países en vías de desarrollo (permíteme esa expresión) siempre había sido una de mis inquietudes más latentes. Había recorrido internet en busca de programas de voluntariado que no fueran muy caros (todos me lo parecían) hasta que encontré JVC. Desde que lo fiché hasta que por fin me fui pasaron unos años, pero quería elegir el momento adecuado para poder sacarle más partido a la experiencia. Ese momento fue una vez terminé el Máster de Cooperación y mis prácticas en UNICEF Comité País Vasco. Era el verano perfecto para irme, así que deseaba con todas mis ansias que me dieran la plaza.

2. ¿Cómo funciona el programa ‘JVC’: os ofrecen distintos destinos, existen distintas ofertas, cuándo te comunican la información completa (destino-labor)?

Esta información se puede encontrar de forma más detallada en su página web, pero voy a contaros lo que recuerdo.

El primer paso a realizar por parte de los candidatos es enviar la información que se requiere cuando se abre el plazo: datos personales, estudios, experiencia, adjuntar el cv y escribir algo sobre tu motivación para realizar el Programa. Esto último lo recomiendo encarecidamente, ¡se lo leen!

Una vez hecho ésto toca esperar a que saquen el listado de las personas pre-seleccionadas. Este grupo de personas (rondarán los 120?¿?, no lo sé seguro) están “obligadas” a pasar un fin de semana en Barria, en un pequeño albergue situado cerca de Vitoria. En Barria el fin de semana estará lleno de emoción, de conocer a los que posiblemente sean tus compañeros de viaje (si resultas seleccionado), de asistir a charlas y diferentes actividades. Muchas de éstas servirán a los responsables de cada grupo (una vez allí os dividen en grupos) para hacer criba. Mi consejo es ser uno mismo.

Pasado un tiempo, creo que máximo dos semanas, sacan la lista definitiva de las personas que van a viajar a terreno. Si estás en la lista ya puedes celebrar que tienes medio pie en el país de destino. Te enviarán un email convocándote a otro fin de semana en Barria. Si no resultas seleccionado, no te preocupes, y si te cuadra, vuelve a intentarlo. Conozco mucha gente que lo ha conseguido a la segunda, ¡incluso a la tercera!

El segundo finde en Barria mola mucho, porque es cuando te dan toda la información sobre tu aventura: destino, si viajas solo o acompañado, ONG en España y la contraparte en el país, proyecto… Es un finde de muchos nervios mezclados con una emoción terrible (además, si vais al pueblo por la noche, unas cervezas siempre mejoran el plan). Realmente los lazos que creas con tus compañeros son súper fuertes, así que, si tienes suerte, podrás hacer buenos amigos.

Llegados a este punto, ya solo queda esperar el día del vuelo, aunque previamente tendrás que informarte de las vacunas, poner en regla tu pasaporte etc…Pero no te preocupes, de todo esto y más te informarán en Barria.

3. ¿Qué hacías en un día normal de trabajo? ¿Cuál era tu misión?

Yo fui a  apoyar en un proyecto envuelto en la creación de una cooperativa para comercializar el maní (cacahuete). Mis tareas más importantes eran dar formación a los/las campesinos en planificación, organización etc relacionado con ésto. Aunque acabé haciendo cosas que no tenían nada que ver. No olvidemos que la finalidad de este Programa es SENSIBILIZARSE sobre la situación en países “subdesarrollados”, no vamos a “construir puentes”, como solían decir en Barria. Muchas veces me pasaba horas hablando con las mujeres sobre temas que a ellas les suscitaban dudas, como, por ejemplo, por qué con 23 años no estaba casada y no tenía hijos, o temas relacionados con el aborto, religión etc… También di talleres de reciclaje, algo que era muy necesario para, sobre todo, concienciar sobre este tema.

En resumen, siempre un poco en base a las necesidades. La verdad es que si vas a hablar sobre la “organización de las cooperativas” a un público al que le da igual y que no te va a prestar atención, es mejor que aprendan sobre cosas que les preocupan. Siempre intentaba compaginar las dos cosas, les proponía: “me hacéis caso media hora sobre este tema, y luego hablamos de lo que queráis, ¿os parece bien?”, y siempre les parecía bien. Además, buscaba mis propios métodos para que acudieran más motivadas a los talleres, les llevaba caramelos a sus hijos, otros días revistas (no tienen mucho dinero para caprichos y estas pequeñas cosas les hacen ilusión). Aparte de esto, más que la labor de darles charlas sobre planificación lo que intentaba transmitirles era la ilusión por organizarse, por mejorar, por cambiar la realidad presente para que tuvieran un futuro mejor (ya sea creando una cooperativa o haciendo cualquier otra cosa, pero transmitirles ilusión, confianza y motivación).

Muchas veces había que lidiar con problemas de género: por ejemplo, muchas mujeres tenían que venir a escondidas a los talleres, o con los hijos, o llegaban tarde (era lo más común), con lo cual dificulta muchísimo la tarea, y tienes que lidiar con el asunto como buenamente puedas. Lo más importante es no frustrarse y adaptarse a la situación, y tirar para adelante con lo que se tenga en el momento.

Desde luego es algo que merece la pena vivir, se aprende muchísimo.

4. ¿Se cumplieron tus expectativas? ¿Qué destacarías como positivo y qué como negativo de tu experiencia?

La verdad es que con la ONG de destino no tuve muy buen feeling, y sumado a los problemas de salud que me causó cambiar de altitud todas las semanas, no comer bien y dormir fatal…pues no, no se cumplieron mis expectativas.

Siempre vas pensando que la experiencia va a ser el viaje de tu vida, pero en algunos casos (pocos) no lo es. Esto no quita para que la experiencia en sí haya merecido la pena. Siempre se aprende, incluso de lo malo (quizá más que de lo bueno) y siempre te enriquece como persona. Además, a nivel profesional es un buen punto.

Como positivo destacaría la adrenalina que se desprende pisando terreno. Comer, oler, vivir, hablar y palpar algo tan diferente a lo que estamos acostumbrados llena muchísimo. Otro punto positivo es que aprendí a desenvolverme sola ante cualquier situación. Vivía y trabajaba sólo con peruanos y peruanas, así que me habitué a sus costumbres y aprendí de ellos todo lo que pude. Y os aseguro que la experiencia cambia mucho de estar sola a estar acompañada de alguien con el mismo origen que el tuyo.

El punto negativo ya lo he comentado: cada viernes subía a los Andes a 3000 m de altura (donde estaba la “sede” de la ONG) y los lunes a las 5 de la mañana quedábamos en la puerta para bajar otra vez de las montañas (aunque si vais, lo veréis, siempre llegan tarde), donde casi todos los compañeros teníamos más trabajo). Este pueblo estaba a 200m sobre el nivel del mar, por tanto, había una diferencia de temperatura de unos 25 grados y de unos 2800m de altura. Este trajín todas las semanas me pasó factura. Si le sumamos la mala alimentación, unas condiciones higiénicas terribles y que no acababa de cuajar con la ONG de destino, ¡haceos una idea! Jajaja.

5. ¿En qué manera este programa de cooperación te ha cambiado personalmente o te ha hecho ver el mundo de manera diferente?

La verdad es que, aunque todos sabemos la teoría, la práctica es otra cosa. Me ha cambiado porque, aunque es lo que se dice siempre, realmente aprendes a valorar lo que tienes.

Hablo de cosas materiales sobre todo (en lo inmaterial como valores, sentimientos etc, he podido ver que seas de donde seas, estas cosas prevalecen, todos tenemos puntos en común y mismos valores, aunque el color de la piel sea diferente).

Por ejemplo, en temas materiales: conocí a un niño que sufría microcefacilia en una aldea. 6 semanas más tarde volví y el niño había fallecido. La madre tenía unos 18 años, no me acuerdo bien (pero era más joven que yo) y tenía otro hijo aparte del que había fallecido. Cuando volví a verla, solo había pasado una semana desde que el niño de 7 años había muerto y ella acudía con las fuerzas que le quedaban a los talleres con su otro bebé en brazos. El niño enfermo había muerto porque ella no había podido pagarle los medicamentos necesarios, y tampoco podía darle la asistencia que necesitaba. El niño prácticamente vivía en una sillita vieja y sucia, tirada por su madre por los caminos de tierra y dependía completamente de ella para todo. No podía ni hablar, ni levantarse. Es una realidad muy cruda que a nosotros no nos ha tocado vivir con 18 años, ni con 20, ni con 25. La expresión de tristeza que vi en aquella mujer no la he visto en ninguna otra parte. Recuerdo salir de la sala con lágrimas en los ojos cuando me contó todo esto. 

Aparte de este caso, y otros tantos que podríamos comentar, también te encuentras con dificultades de otra índole, que, aunque no sean tan graves, suponen un cambio fuerte de estilo de vida: no disponer de agua caliente a 3000m de altura, por tanto, las duchas se hacían insufribles. No tener lavadora y lavar a mano tooooodo era un auténtico horror. No tener calefacción, vamos, dormía hasta con el gorrito puesto. Y un sinfín de cosas a las que te acostumbras, pero con las que no te acomodas nunca porque no nos ha tocado. Por cierto, el uso de internet era bastante, bastante limitado, aviso a los navegantes adictos al whatsapp o al Facebook, olvidaos. Contentos con dar noticias en casa una o dos veces por semana (esto merece la pena vivirlo, es una paz infinita, aunque no lo creáis).

6. Un buen recuerdo:

Los amaneceres desde los Andes y las noches estrelladas.

7. Una anécdota desagradable:

El día que me recogieron del aeropuerto, tuvimos que hacer unas cuantas paradas antes de llegar a la sede de la ONG en las montañas (el viaje creo que fueron unas 6 o 7 horas, aunque me dio igual porque estaba feliz de la vida viendo las primeras casas de adobe y los plataneros mientras bebía agua de coco recién cogido de un árbol desde el asiento trasero del coche. Tenía los ojos como platos y la sonrisa más amplia nunca vista).

En una de estas paradas, uno de los compañeros me preguntó por algo típico del lugar de donde venía, y como no, les hablé de los pintxos euskaldunes. Les comenté que los había de todo tipo de sabores, tamaños y colores, y que me encantaba probar uno en cada bar. Las caras de mis compañeros iban tornando de color a medida que contaba esto y yo no sabía si era que estaba expresándome mal o que se les había quedado atragantado el cacho de “chancho” (cerdo) que estaban comiendo.

El tema es que semanas más tarde descubrí que “pincho” en peruano significa “pene” en español. Nada más que añadir.

8.  ¿Qué le dirías a aquellos que ven en este programa unas ‘vacaciones pagadas’?

Les diría que no lo hicieran porque está mal hecho. Vamos a respetar el objetivo del Programa. Aprovechad a vivir del país cosas que como turistas no podríais, esa es mi mayor recomendación.

Esto no quiere decir que no puedas conocer el país al que vas, siempre que tengas tiempo libre, vacaciones y el permiso por parte de la ONG local. Yo así lo hice. Aprovechaba los fines de semana que no había que trabajar y las llamadas “Fiestas Patrias” para hacer algo de turismo. Pero ese desde luego no era mi objetivo principal.

9. Si tuvieras que dar un consejo a alguien que se quiera presentar a estas becas, ¿cuál sería?

Mente abierta, flexibilidad y mucha fuerza mental. Disfruta de la experiencia tal y como te venga.

10. ¿Repetirías la experiencia? ¿Por qué?

Sí, la repetiría, pero no sola. No fue el viaje de mi vida, pero fue un viaje de mi vida que, con la perspectiva del tiempo, recuerdo siempre con buen sabor de boca.

Más información sobre su experiencia en esta entrevista de Deia.

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