El arte de poner excusas

Miró

Joan Miró, “La sonrisa de las alas en llamas”

Por Lu Duchamp

No te apetece nada, pero “tienes que hacerlo”. O no…siempre que eches mano de una pequeña coartada para escaquearte. Toma buena nota para entrenARTE en la creación de excusas.

Un oportuno resfriado siempre te dará alas.

Guárdate bien este comodín para el invierno, cuando quieras rehuir de esas reuniones de trabajo o eventos sociales que no te apetecen. Para hacerlo más creíble, hazte con la aplicación catarrator, ¡te sorprenderá el resultado

No utilices siempre las mismas excusas.

Las excusas son un poco como trucos de magia, deben sorprender al destinatario. Si las desgastas ya perderán sus “efectos mágicos” para convertirse en la irritante cantinela de siempre.

Deja volar tu imaginación.

Más allá de “el perro se ha comido los deberes”, hay todo un universo por explorar, ¡dale al coco! Pero si te has quedado sin ideas, otra vez la tecnología te ayuda, la aplicación gotta go crea mensajes y llamadas falsas con excusas creativas para librarte de compromisos varios.

Afila tu sentido del humor.

El humor, que es un arma de doble filo, puede ayudarte mucho en estas situaciones delicadas a crear un ambiente distendido y expresar de una manera amigable que no te apetece hacer tal o cual cosa. Para mi el humor absurdo es muy interesante. Pero ¡cuidado!, porque se puede volver en tu contra. Así que reservemos este recurso para personas que saben moverse bien en los movedizos pantanos del humor.

Menos es más.

No recargues tus justificaciones. Una buena excusa es elegante y simple, no necesita de grandes recursos. Si te andas por las ramas, resultarás sospechoso. Así que inspírate en el arte del gran Miró: un poco de azul, verde y rojo. Y ¡voilá!

Y para acabar: una advertencia. Las excusas pueden ser adictivas, así que ándate con ojo. Una cosa es dominar el arte de la excusa para escapar, alguna vez, de aquellos compromisos que no te apetecen demasiado y otra es adoptar la costumbre de evadir tus responsabilidades tirando de excusas. Especialmente dañinas son las excusas que nos autocontamos para “no ir al trabajo”, “no embarcarnos en ese proyecto que nos apetece tanto, pero que nos da miedo” o tirar la casa por la ventana.

Así que ya sabéis, nada de excusas baratas. ¡¡Echadle arte!!

Lu Duchamp¡Hola! Soy Lu Duchamp y escribo la sección de El arte de sobre los pequeños placeres de la vida cotidiana. ¿Me acompañas?

 

 

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