Mi año #Erasmus: Parte 2

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Rue Sainte Catherine by Emilio del Prado (Flickr)

Un año ERASMUS es algo más que estudiar en el extranjero, algo más que aprender otro idioma, algo más que descubrir otra cultura. Un año ERASMUS es, a menudo, una experiencia que cambia tu vida, tu perspectiva de las cosas y tu manera de ver el mundo. Sin duda, irme de ERASMUS es la mejor decisión que he tomado nunca. ¿Por qué?

Leer primera parte: ‘Mi año #ERASMUS: Parte 1‘.

La rutina francesa: la universidad, los amigos y las crémaillères

Recuerdo mis primeros tres meses de ERASMUS como una crémaillère eterna. Una crémaillère es la fiesta de inauguración de una casa. Cada ERASMUS iba encontrando su nidito a su ritmo y nos dedicábamos los fines de semana a inaugurar casas. ¡Cada fin de semana una o incluso dos casas nuevas! Las crémaillères solían incluir muchas risas, mucha gente nueva, comida de otros países, intercambios de idiomas o lo que yo llamaría ‘mejunjedeidiomasparaentendernos‘.

La rutina universitaria no estaba mal. Me acostumbré al horario francés a la primera y tenía la sensación de que los días tenían 48 horas y de que daba tiempo a todo. Comíamos a las 12.30 entre risas y muchas patatas fritas en la cantina de la uni. Un par de clases después de comer y ya era la hora del ‘pain au chocolat‘ (napolitana), ¡eso era vida! y aún era pronto así que daba tiempo a ir a casa preparar algún trabajo de la universidad y salir a hacer la compra o a tomar algo. Los días parecían muy productivos.

Conocer y hacer nuevos amigos era la constante más remarcable del ERASMUS. Todas las semanas conocías a franceses nuevos o a estudiantes de intercambio, intercambiabas opiniones, intentabas traducir chistes etc. Me apunté a clases de salsa con un checo y a clases de rock and roll con un alemán. No soy muy bailarina, pero no recuerdo haberme reído tanto como en aquellas clases. Además, en esas clases solías ir cambiando de pareja, lo que te permitía seguir conociendo a más y más gente. Con varios de mis amigos ERASMUS aún sigo en contacto (hoy en día con las nuevas tecnologías es bastante fácil). De hecho, con dos de ellos me he reencontrado en París, es la ventaja de tener amigos en todos los rincones del mundo.

Las soirées

Es algo MUY francés: las fiestas en casas. Puede que el factor de que la mayoría de los jóvenes desde los 18 años viven independizados ayude, ¡no vas a montar una fiesta con tus padres en casa! Tengo que reconocer que las soirées eran uno de mis planes favoritos: eran tranquilas, la música no estaba muy alta, podías hablar… pero sí, las noches de bar cubano y discoteca también formaron parte de la experiencia.

La despedida y el comienzo de la depresión post-Erasmus

Un año ERASMUS se pasa volando. LITERALMENTE. Por desgracia, cuando me quise dar cuenta ya era momento de volver a la realidad, a Bilbao, a hacer las prácticas de la uni. Para despedirme de todos los amigos que había hecho ese año, organicé una soirée en mi casa, preparé una lista de música en spotify, compré mucha comida y botellas de vino y fue una gran noche.

Recuerdo el día en que mi padre fue a buscarme. Había acumulado tantas cosas a lo largo de ese año que no entraba ni una mosca en el coche después de haber metido todos mis trastos. Recuerdo la primera lágrima cinco minutos después de montarme en el coche. Era inevitable, ¡tantos recuerdos!, ¡tantos amigos que se quedaban atrás! Estaba claro, una etapa de mi vida se terminaba y difícilmente la siguiente podía ser mejor.

Tampoco me puedo olvidar de los primeros meses en casa. Duros. El shock fue inmenso, pierdes independencia, pierdes la adrenalina de saber que cada día es diferente y te invade la melancolía. No me lo invento, es un hecho estudiado y con nombre: ‘depresión post-ERASMUS‘.

Mis mayores aprendizajes

  • Aprendí a pedir ayuda y a compartir mis sentimientos.
  • Gané seguridad en mi misma. Aprendí a ser independiente y que sólo es imposible lo que no intentas.
  • Aprendí a escuchar y a empatizar con personas muy diferentes.
  • Aprendí a ‘sacarme yo solita las castañas del fuego‘ (como diría mi abuela).
  • Aprendí a ser más tolerante A TODO: al cambio, a otras culturas, a lo desconocido…

¿Quieres más? Lee mi post sobre ‘Las 10 mejores razones para irte de ERASMUS‘.

CONCLUSIÓN

Burdeos fue un gran acierto. Una ciudad universitaria en la que el porcentaje de gente joven es elevado, lo facilita todo mucho para un estudiante ERASMUS. Hay buen ambiente, hay mucha gente de fuera, abierta a conocer gente nueva, y siempre hay alegría y vida en sus calles. Dudo mucho que mi experiencia hubiera sido tan buena si hubiera elegido otro destino, así que antes de irte al extranjero, ¡piensa MUY BIEN el destino!

Esta experiencia me cambió. A mejor. Soy quien soy y cómo soy ahora, en gran parte, gracias a esa experiencia. Aprendí mil cosas, además de un idioma y hoy por hoy puedo presumir de tener amigos casi en cualquier rincón del globo, o al menos, de Europa.

¿Te has ido al extranjero de ERASMUS? ¿Cómo fue tu experiencia?

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6 comentarios en “Mi año #Erasmus: Parte 2

  1. soynube dijo:

    Me gusta mucho tu blog! 😀 Yo también fui estudiante Erasmus, es cierto que te cambia la vida! La verdad es que fui con un miedo increible, y a las dos o tres semanas había aprendido a controlar mil cosas. Obviamente, para cuando había que volver ya no quería volver a españa jajajajaja
    Al final volví a España, acabé la carrera y me fui de vuelta a Irlanda… ¡y aquí estoy! ¡Quien me lo iba a decir! Yo era tan cagada para estas cosas antes…me pregunto que hubiera pasado si nunca me hubiera ido, y te puedo asegurar que no sería ni la mitad de feliz de lo que soy ahora.
    Me identifico mucho con lo que dices de ganar seguridad en ti misma, aprender a ser independiente y saber que nada es imposible si lo intentas. Son cosas que la gente te dice mucho pero hasta que no vives una experiencia de este tipo no acabas creyéndotelo.
    En fin, un día de estos escribiré sobre mi experiencia 🙂
    Nos leemos!

    Nube

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    • Una nómada de mudanza dijo:

      A mi también me ha gustado el tuyo!:) Yo tapoco quería volver de mi Erasmus y volví y desde entonces voy saltando de un país a otro como un saltamontes. Yo estuve en Irlanda un mes…hace unos 10 años, pero tengo un buen recuerdo, ¡mi primera experiencia en el extranjero! Mucho ánimo y ¡te sigo!:)

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